LOLLAPALOOZA CHILE: REPORTE DÍA 2

04.04.2011 / Magazine / por

Si la del sábado fue una jornada donde todos estuvieron expectantes, a la espera de todo lo que pudiera pasar y sorprender, la de ayer fue una donde el público sabía lo que quería y lo exigió.  Era el día 2 del Lollapalooza Chile y los asistentes eran parte de una fiesta que ya cumplía más de 24 horas. El Parque O´Higgins fue por segundo día consecutivo el epicentro mundial del mayor evento musical del que, como país, nos podremos jactar. Si no estuviste, aunque te lo contemos, jamás será lo mismo. Acá te mostramos parte de las postales imborrables en la memoria de los asistentes.

El movimiento en la explanada del Parque O´Higgins comenzó lento, como buen día domingo. Si el sábado la encargada de abrir los fuegos fue Francisca Valenzuela, el domingo también fue un chileno: Quique Neira. Con un show discreto y que el público recibió de la misma forma, se dio inicio al segundo día y final del Lollapalooza Chile. A la misma hora que Neira estaba sobre uno de los dos escenarios principales, otros chilenos también comenzaron a prender el ambiente en otras dependencias del lugar. Mientras el rock hiphopero de Mundano comenzaba a juntar personas para el bloque nacional en La CúpulaTech Stage, para el Lollapalooza–, la electrónica autóctona de Matanza fue lo primero en hacer bailar a los asistentes del LG Stage. Ya todo había partido.

Cuando el sol ya se volvía agresivo en la explanada, apareció en escena Mala Rodríguez. Con casi media hora de retraso, que el público no perdonó sin que se notará su molestia—pifias a los músicos que hacían las últimas pruebas sobre el escenario–, la epañola del hip hop aflamencado subió Coca-Cola Zero Stage con un atuendo que sacó comentarios obligados de la gente. Con un corset morado y lentes oscuros, Mala Rodríguez logró prender el ambiente en el Parque O´Higgins. Y la fiesta continuaba.

Mientras Todos Tus Muertos estaba moviendo el Claro Stage, en la explanada, los chilenos se tomaban el Lollapalooza. Javiera Mena se presentó en el Movistar Arena, o LG Stage, con un show de casi 45 minutos en compañía de Gepe como baterista e invitado estelar. A la misma hora, La Cúpula ya colapsaba—el único punto negro de los dos días de festival—por el exceso de público que quería entrar a ver a sus bandas chilenas preferidas. Como Asesinar a Felipes, The Ganjas y Fother Muckers dejaron en claro que los chilenos no fueron parte del Lollapalooza sólo por ser dueños de casa. Con presentaciones que sonaron y se vieron a la altura del magno evento, tanto músicos y público se mancomunaron en una fiesta de rock nacional.

Chico Trujillo apareció a las 15:30 horas en el Claro Stage y todos se olvidaron del calor, el sol, la sed y el cansancio. La gente bailaba, saltaba y cantaba las cumbias del el Macha y su pandilla. No importó que fuera un estilo curioso de incluir en un festival de este corte. Todos lo disfrutaron de la misma manera; rockeros, alternativos y electrónicos se rindieron ante el ritmo de Chico Trujillo. Hasta el emblema punk, Álvaro España subió a cantar “La Escoba” junto a el Macha. La fiesta seguía en ascenso.

Y después de la celebración de Chico Trujillo, llegó la hora del derroche de espectacularidad y calidad. The Flaming Lips, Sublime With Rome y Fisherspooner entregaron dos horas—de forma paralela cada uno— de música global que el público supo valorar. A esa misma hora, el Kidzapalooza encendía a los más pequeños junto a Fractal y Achu.

Mientras en La Cúpula había pasado un show de Devendra Banhart entorno al caos provocado por el exceso de público para un recinto con capacidad para dos mil personas, se venía uno de Cat Power y el resto de programación para la tarde con dudas respecto a su destino. Con retrasos y descoordinaciones, el programa para el Tech Stage en La Cúpula continuó.

Cerca de las 18:30 horas un grupo de niñas con poleras rojas con la leyenda “this is war”, comenzó a correr hacia el Coca-Cola Zero Stage. Era el turno de 30 Seconds To Mars. Jared Leto se ganó con simpatía al público del Parque O´Higgins, y su fan club alcanzó lágrimas de emoción. Un rock-pop glamoroso fue lo mostrado por 30 Seconds To Mars.

El momento estelar de la segunda jornada –y del festival completo—llegó al Claro Stage junto con el atardecer. Perry Farrell, el amo y señor del Lollapalooza, subió al escenario junto a Jane´s Addiction—o “Juanas Adicción”–. Dos dominatrices colgaban en el aire mientras Farrell saltaba de un lado para otro, al mismo tiempo que salían los mejores acordes de la guitarra de Dave Navarro. Dio lo mismo si sonaban grandes clásicos o novedades. La gente estaba en éxtasis. En un momento Farrell hizo subir al escenario a algunas personas de Lotus Producciones, productora del evento, con Sebastián De La Barra al frente. Pidió que el público le cantara por su cumpleaños a De La Barra, llamado que fue escuchado por los asistentes, sin comprender mucho el significado. A pocos les importó—pocos deben haber sabido– que De La Barra sea el responsable de que Perry Farrell hubiera arribado a nuestro país con su Lollapalooza. Lo único importante era continuar con la fiesta. Y así fue.

Con los primeros acordes de “Janes Says” una exploción de pequeños papeles blancos que deslumbraron al público apareció del escenario. Esa fue la despedida de Perry Farrel y Jane´s Addiction. Y aunque después y para cerrar el festival vino el show Kanye West, la clausura del primer Lollapalooza Chile pareció venir de parte de su creador y Jane´s Addiction.

Ya Lotus Producciones anunció una segunda versión de Lollapalooza en Chile. Y después de este fin de semana, sólo se puede esperar que Perry Farrell y compañía conviertan esto en un ritual de lo habitual para nuestro país. Siempre será bienvenido.

Fotos por Ignacio Orrego G.



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